 Justo cuando al cronómetro sólo le quedaba un minuto para que decretara el descanso apareció Manuel López Mondragón, defensa de Gallos Blancos, con el rostro desencajado, haciendo un esfuerzo para contener las lágrimas, deseando desaparecer. Y es que de la mano de un autogol del espigado jugador, Tigres decretó el 1-0 con que se impuso a Querétaro para avanzar a la final por el título del Apertura 2011.
|