 En 90 minutos, Guadalajara vivió las dos caras de la moneda. De la sonrisa que generó la ventaja parcial del gol convertido por Omar Arellano, a la desesperación de encontrar su cuarta derrota del torneo, pasando por la angustia del desorden táctico, que le abrió la puerta a Monarcas para conseguir la victoria.
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