 El Pumas que todos quieren ver apareció. Temible, insaciable, un equipo alegre, una defensa bien plantada, con goles de sus delanteros, y todo lo que se busca en un buen equipo por fin lo presentó. El plantel de Ricardo Ferretti renació en un territorio en el que siempre le suele ir bien, con un 3-0 merecido.
¡Qué bien le sienta el estadio Hidalgo a los universitarios! Ahí sus jugadores disfrutan, no se presionan, a Dante López le gusta lucirse, al igual que a Martín Bravo y por lo general a todo su equipo. Su afición, que como siempre se dio cita en buena cantidad en territorio hidalguense, de nuevo salió satisfecha.
Sólo 25 minutos de furia le bastaron a los capitalinos para quedarse con su tercera victoria en el torneo ante unos albiazules que se vieron timoratos, con pocas ideas.
Apenas pasaron 180 segundos para que cayera el primer tanto. El zurdo Jehu Chiapas cobró un tiro de esquina por la izquierda, justo al lugar en el que apareció López quien conectó seco de cabeza para vencer a Miguel Calero. El fin de la sequía llegó para el paraguayo, los 15 juegos de duró sin anotar quedaron en el anecdotario.
En el minuto 21, con los locales volcados al frente, López peinó un balón por el centro del área que fue a dar a los pies de Bravo, quien encaró a Calero, lo sacó sin que pudiera hacer nada y tranquilo, con la meta descubierta puso el 2-0.
Pero esta vez no apareció la conformidad. Tres minutos después, Barrera recibió un balón, se quitó a los defensas Tuzos por izquierda y le pegó de zurda para el 3-0 final, que terminó por ser insuficiente, pues los visitantes merecieron al menos otros tres.
En la segunda parte los felinos generaron opciones claras, pero los atacantes carecieron de la fortuna de los primeros minutos.
Los de casa sólo respondieron con tiros de Darío Cvitanich, pero Sergio Bernal le impidió marcar.
Pumas, bienvenidos sean al torneo, que ya mucho se les extrañaba.
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